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Tu Universo Interior

Sanar tu cuerpo a través de la fe, la oración y la imaginación

sanar

¿Por qué le recomiendan «Tener Fe» a alguien que necesita sanar? Dicen antiguos códices cristianos, que la fe es la certeza de lo que no se ve, pero ahondemos un poco más, la fe se alimenta de aquello que has practicado y sabes a ciencia cierta cuál es su resultado. Como ejemplo ponemos;

Las terapias que se realizan con cuarzos y cristales, nadie ve el poder energético que poseen, pero sabemos con certeza que su resultado en procesos de sanación para el sistema nervioso es extraordinario.

Oración para la sanación

La fe que va acompañada de fuertes pensamientos de optimismo, positivismo, genera una actividad nuerocerebral increíblemente hermosa donde desde nuestra glándula pineal conjuntamente con la glándula pituitaria, envían información a cada parte de nuestro cuerpo.

Esto permite que de nuestro sistema endocrino salgan torrentes ríos hormonales transformando nuestro sistema celular y permitiendo la magia de eso que llamamos milagro.

La fe, la oración y la imaginación, son herramientas terapéuticas en el proceso de sanación.
– Hipócrates-

¿Cómo lo comprobamos?

Este proceso es semejante a lo que nos sucede cuando, pensamos en lo bonito que la pasamos en determinado momento, el cuerpo segrega hormonas de melatonina, que nos hacen permanecer alegres y felices toda la mañana o todo el día, de igual forma cuando pensamos en alguna comida agradable, nuestro cuerpo activa de forma inmediata las glándulas salivales.

De esta forma podemos precisar que la fe unida a la práctica de lo que queremos y la fuerza del pensamiento optimista, permiten sanar tu cuerpo.

oración para sanar el cuerpo ¿En qué consiste?

La palabra tiene poder La fe y la oración sabiamente combinada refuerzan y aceleran los procesos que nos permiten curar enfermedades, pero ¿Cómo emplearlas como herramientas terapéuticas?

Experimentos científicos han comprobado que cuando hablamos, en nuestra atmósfera particular se forman figuras armónicas o desarmónicas de acuerdo a lo que sale de nuestra boca, esa vibración energética podemos aprovecharla para nuestro bienestar.

La fe se manifiesta como un sentir supremo, traduzcamos nuestros pensamientos en verbo, diciendo frases como; «Ya mi cuerpo está sanando», o “Ya tal órgano esta sanando”, no decir en ningún momento, “estoy enfermo”.

Si eso ocurre, el cerebro asume la orden de que tenemos alguna enfermedad y envía orden al cuerpo de nostalgia, depresión, angustia. Es recomendable hablar con el órgano del cuerpo que está afectado y pedirle disculpas por haberle causado daño.

Y a la vez decirle; “Ya estás mejor, gracias por ser tan útil para mí, necesito que funciones en óptimas condiciones”, de esta forma el cerebro toma la orden y produce las hormonas necesarias para sanar el órgano afectado.

La imaginación para sanar.

Dicen algunos esoteristas que imaginar es ver, y ciertamente es indispensable que la fe en lo que queremos, unido a los pensamientos de optimismo, le agreguemos ese toque mágico de imaginar, debemos visualizar lo que en oraciones manifestamos.

Siguiendo con la práctica de hablar con un órgano afectado de nuestro cuerpo, hablarle a nuestras células, con amor y con cariño. Debemos imaginar, visualizar nuestra zona afectada sana, en óptimas condiciones, trabajando perfectamente.

La fe, la oración y la imaginación herramientas muy prácticas y sencillas que nos permiten primero autosanarnos, integrarnos con nosotros mismos y ver nuestro cuerpo físico con sus órganos como pequeños seres que viven dentro de nosotros a quienes quizás por años le hicimos daño y por eso ahora en estos momentos no funcione correctamente.

Practica:
  • Ponga un poco de música clásica.
  • Relaje su cuerpo, desde los pies hasta la cabeza.
  • Concéntrese en el órgano que tiene afectado, no en la enfermedad, hable con el órgano afectado, no con la enfermedad, háblele como si le hablara a un amigo suyo al cual ama profundamente, dígale lo mucho que es útil para usted, que son un equipo y que necesitan funcionar bien, dígale cuanto lo ama.
  • Finalmente pida le perdón y prométale que no le hará daño nunca más.